Alondra.





Asome mis ojos
a tu rostro.
alondra
de solar intenso
y mermelada tibia. 

Antes de evocar,
el sabor de tus besos,
musito despacio,
la silaba callada de tu nombre.

Te arropo en mis brazos,
con mi piel desnuda,
deshilando sueños,
en la inmensidad,
de tu mirada llana.

Te llevo al infinito
y me detengo,
bajando por tu espalda,
a un costado de la vida;
palpitando afuera,
como lo hace el alba en mi cintura.

Sin más anuncios
que tus manos,
la ciudad de las caricias,
nos despierta.

Es que adorarte,
más allá de los presagios,
de los eclipses de la luna,
del oculto candor,
de aquella tarde,
que en mansa castidad,
nos conocimos.

Mientras lo que soy
y lo que siento,
se acurruca en tu silencio,
codició volver,
por solo uno de tus besos.

Nuestro amor,
ha sido, la ecuación perfecta.
Somos el hambre,
el suspiro de la luna,
enlazándonos,
en los pliegues de mi pelo.







Elena Demitrópulos 

Comentarios