Así… solo
debo arremolinar en bolsas de residuos mis exiguas pertenencias, no hay tiempo
para buscar cajas, las que arrojan los negocios del centro, en sus puertas
pasada las 22 hs; termino discutiendo con los cartoneros. No deducen mi orfandad
de amor, desprovista de abrazos .El cariño empalago, mis venas, los huesos,
hasta este párvulo corazón se estropeo. Hoy me facturo en la guardia del hospital,
el miedo, como latía. Me convirtió en imperceptible hojita del viento.
Y…me fui
en la noche a casa de una amiga, evito que él mengüe ese broncazo, que hierve
entre dientes. No hablo de inmoralidades sobre la entereza ciega, por monedas
que puedan labrar papeleríos abaratados.
Escribo
con tinta de mi corazón.
Allá quedaras,
no agonizar de amor es la cuestión. Jamás trazamos corazones en nubes pasajeras,
menos remachar cinco años que no constaron.
Aquí no pasó
nada.
Fuimos y
no habitamos como personajes en este capítulo usado. Paradójico querer tapar
las noches de exilio al hueco de tus ojos, los mismos hoy miran a otro cielo.
Sin malas
intenciones presento la retirada que me indicaste entre la neblina de un
viernes frio.
Elena Demitrópulos

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