Mujer desertada.






Así naturalmente sin decir adiós,
tras sus pasos me quede sin nada,
ni una lagrima más por este partir sin espera. 




Absorta,
sobre este camastro,
enroscada, con la mirada perdida.

Me quite la camisa, mis sandalias mojadas,
escurrí mi cabello, pinte mis labios,
sobre mi piel desnuda,
me supe mujer desertada.

El sobresalto indaga,
la certeza sobre mis pies,
y este ignorado camino.

Esta noche,
otra noche, eleve la mirada.
A otros brazos me concedo,
otros labios,
otros costo el mío.

Mi tarifa,
por la fantasía de un efímero
y el amor de un desconocido.


Elena Demitrópulos.

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