Solo la muerte callara mi esencia.
Turbulenta me quieres ver.
mi amor no tiene fronteras,
completa e inagotable;
de aquí a la ribera de los sueños.
Seré recuerdo en las yemas
de todas las manos,
que han citado mi riquezas.
La delicia de mi vientre,
la grandeza de mis manos,
la tibieza de mis ojos,
cuando he amado.
He amado hasta cien veces.
Las manos pequeñas de mis hijos,
las flores de Quijano.
Zorba en los pies de mi madre,
querubín de ojos grises…angelamado.
Decoro, ventanas de mariposas.
Volaré por tu prado,
dejando semillas,
para próximos veranos
Elena Demitrópulos.

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