Y claro que florecí en tu alba,
huyendo de mí sombra,
con mis húmedos pálpitos;
apague la sed de mustias noches.
Escapaban nuestros corazones
estrujando mi moral.
Cercado a mis cabellos,
sofocados en sus sabanas.
Lo ilegal como nos cercaba,
mientras ella no estaba.
Elena Demitrópulos.
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