Poema Oscuro.




Hiede el jardín,
las madrigales penan,
 un adiós incierto,
escaso de abrigo.
*
Con un morral chico deserto,
Un amor, sin medir su vuelo,
a primeras horas del día.
*
Un corazón pulverizado,
pena la gloria de otros,
solloza la burla ingrata
y el despecho,
de un hombre pérfido,
a la presencia de tibios besos.
*
Desgreñados cabellos,
se arremolinan juntos,
ante la miseria de aquellas manos,
que drenan hastió
y en la mansedumbre de una luna roja,
huyen juntos…
*
No subsiste la palabra,
que damnifique el menoscabo,
la perversa expresión  rubrica,
la astucia voraz.
*
Sin retorno se siente invicto,
a la mirada llana,
confundida, éstos mis ojos vieron,
la madrugada de un noviembre negado,
los ensueños más íntimos
y en pronta sedición,
se hacen señores de quien no debía.
*
Tarde… ya partió todo un cuerpo,
saturado en dolencia,
se sabe ausente,
entre los quejosos jazmines de otoño,
sin esa magnolia adusta,
de inmaculadas flores…
se sabe y se muestra entera.
*
Quedo sola, sin más anuncios,
que esas fermentadas palabras,
cobardes de antojo, cerrada en condena.
*
Hiede a muerte la prisa,
de tanta deshonra y ya no duele.




Elena Demitrópulos
 

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