Ante la curvatura de mi cintura,
te hospedas con premura,
sin vacilar lo deseado;
emerges sin recato.
Robaste mis más puros encantos.
El desenfreno nos aprisiona,
nos ahonda...
allí me sumerjo,
sólo tras tus ojos nuevos.
Deseosos estragos nos causa el cuerpo.
de " Mudas Plegarias"
Elena Demitrópulos.

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