Extraño aquella ronca voz, enrollada
y consumada,
de labios miel, supurando en derroche
y hambriento.
*
Ojos pardos, enclavados tras mi cintura,
destilan una fragancia perfumada.
Misterioso y cauteloso yo te quiero.
*
Rendido al abismo y a mis manos atado.
Que al viento invites,
amarrado a mis pliegues;
y en estallido voraz,
acunemos los sueños.
*
Despertar en asombro inagotable
tras la noche de un rapto fugaz
al blanco de tus sabanas mansas.
*
Así te quiero, con la risa precisa
y mi nombre tallado.
Que sorprendas mi piel en caricias
y jamás ocultes tu imperial hombría.
*
Que tiembles, segregues y celebres,
te quiero libre como los pájaros,
al unísono de nuestras alas.
*
Que el universo nos hechice
en deseo reposado,
tus dedos congelen mis surcos
y suspendas el tiempo,
e inflames hasta mis glándulas.
*
Extraño el reclamo impaciente
en jazmines, en luceros o astillas,
erguido amor, infringes
y consumada,
de labios miel, supurando en derroche
y hambriento.
*
Ojos pardos, enclavados tras mi cintura,
destilan una fragancia perfumada.
Misterioso y cauteloso yo te quiero.
*
Rendido al abismo y a mis manos atado.
Que al viento invites,
amarrado a mis pliegues;
y en estallido voraz,
acunemos los sueños.
*
Despertar en asombro inagotable
tras la noche de un rapto fugaz
al blanco de tus sabanas mansas.
*
Así te quiero, con la risa precisa
y mi nombre tallado.
Que sorprendas mi piel en caricias
y jamás ocultes tu imperial hombría.
*
Que tiembles, segregues y celebres,
te quiero libre como los pájaros,
al unísono de nuestras alas.
*
Que el universo nos hechice
en deseo reposado,
tus dedos congelen mis surcos
y suspendas el tiempo,
e inflames hasta mis glándulas.
*
Extraño el reclamo impaciente
en jazmines, en luceros o astillas,
erguido amor, infringes
mis pecados dormidos.
Elena Demitrópulos

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